El 15 de septiembre se celebra el día de la independencia de Guatemala, ese mismo día en 1821, los próceres lograron que se firmara el Acta de Soberanía.

Han pasado 198 años de ese histórico hecho. Desde entonces, los guatemaltecos han crecido con la idea de que aquel acontecimiento fue un grito de libertad. Sin embargo, historiadores coinciden en que la separación política de España se debió a intereses económicos de una elite urbana, que ignoró al resto de la población.

En la mente de los guatemaltecos está grabada la escena de doña Dolores Bedoya de Molina que el 15 de septiembre de 1821 gritó: “¡Viva la independencia!”, en medio de cohetillos y música de marimba.

En realidad, es una leyenda polémica. “Sí quemaron cohetes, pero es probable que exageren detalles. Ni se sabe si hubo marimba”, dice Jorge Luján, historiador.

Así como este detalle, la historia oficial que enseñan en la primaria y secundaria trata aspectos aislados y poco profundos acerca del movimiento independentista. Si bien muchos son ciertos, porque están basados en información histórica, los expertos coinciden en que debería ser más profundo.

Grabado que representa la firma de independencia y que ilustra el billete de 20 quetzales. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

Las enseñanzas se quedan en lo anecdótico, se destacan personajes y todo se aborda de manera simple”, comenta Gustavo Palma, historiador.

Así, se enseñan mitos y aspectos desviados de la verdad, y el 15 de septiembre se reduce a una historia elemental.

Ideas falsas y desviadas

Un hecho falso es que el movimiento independentista hubiera sido general en toda Centroamérica. Se pinta entonces el sentimiento de libertad como una idea colectiva, tanto de criollos -españoles nacidos en América- como de ladinos e indígenas.

Sin embargo, los historiadores explican que la idea fue de la elite que habitaba en las principales ciudades de la región.

“Un problema para entender la Independencia es pensar en que todos querían lo mismo, cuando no había unanimidad”, señala Luján.

“Lo acontecido fue una victoria de la oligarquía comercial guatemalteca y el sector intelectual”, asegura el historiador Horacio Cabezas.

Real Palacio de la Capitanía, edificio en el que se firmó el acta de Independencia el 15 de septiembre de 1821. Fue destruido por el terremoto de 1917. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

La idea de la separación fue de los criollos y españoles que formaban el círculo importante de la sociedad. “No hay indicios de que en el resto de la población hubiera entusiasmo”, explicó el historiador Oscar Peláez, coordinador del Centro de Estudios Urbanos y Regionales, de la Universidad de San Carlos. No hubo participación indígena ni de las mujeres, y poca representación del resto del Istmo.

Verdadera causa

Otra idea parcialmente falsa que enseñan en las aulas es que la causa principal para la ruptura fue el odio entre españoles y criollos. El problema, explican los libros de texto, era que los primeros no permitían a los otros obtener cargos públicos importantes.

Al respecto, Cabezas opina: “No era significativa la diferencia, y era más entre la oligarquía del país y la del resto de Centroamérica”.

No obstante, Luján admite que había cierta rivalidad. “La mayoría de cargos la tenía los españoles, pero no porque se les prohibía a los otros, sino porque el sistema de nombramientos en España lo propiciaba”, dice.

Escena que representa la firma de Independencia de 1821, se encuentra en el museo de Historia. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Lugar: GUATEMALA